Exhibition- LOS BORDES DEL SILENCIO

LOS BORDES DEL SILENCIO
THE EDGE OF SILENCE
Centro de Arte Tomas y Valiente, Madrid
2017

Una cortina abriéndose. Ese instante, no los siguientes (si se abre toda o se detiene), movimiento detenido que para el que mira sigue y sigue; es un borde, una frontera entre las tantas posibilidades del mostrar. Y estas obras que hoy les muestro son los bordes de un silencio que habita en la imposibilidad de decir más: más no pueden gritar las mujeres asesinadas hoy y que expusieron sus sábanas ayer, cincuenta son sin cuenta cartas, todas siempre habitadas por alguna demanda (y toda demanda es de amor aunque preguntemos “¿qué hora es?”) y tampoco puede decir más el papel carbónico que es todo potencia, todo posibilidad porque se convirtió en arte antes de ser escrito, aunque tuviera una existencia de más de treinta años. Cada obra es un grito desprendido o arrancado de algún silencio primordial y por eso es borde, porque allí se dice. Cincuenta cartas claman en la intimidad de un pabellón borravino por la fragilidad de un silencio que devino bodas de sangre. O tal vez, el simple encantarse de la mirada que resbala por la cortina para ver lo impreciso, eso ex-timo, mezcla de exterior e íntimo que lo desenfocado nos permite alcanzar para leer unas cartas llenas de pensamientos sin letras, descansando en los innumerables cortes de lo negro y ver la vida en rosa. ¿Oís a Edith Piaf?”
Carla Padín
(Texto del catálogo, 2017)


A curtain opening. That instant, not the following ones (whether it fully opens or it comes to a halt), stopped motion that for the one who looks, it goes on and on; it is an edge, a border between the many possibilities of showing. And these works that I show today are the edges of a silence that dwells in the impossibility of saying more: but the women who are murdered today and who exposed their sheets yesterday cannot yell any more, fifty are countless letters, all of which are always inhabited by some demand, and all demands are of love… even if we ask “what time is it?”) And no more can carbonic paper say which is all power, all possibility because it became art before being written, even if it had an existence of more than thirty years.
Each work is a cry that is detached or torn from some primordial silence and that is why it is border, because THERE it is said. Fifty letters cry out in the privacy of a burgundy pavilion for the fragility of a silence that came down from Blood Wedding. Or perhaps the simplicity of being enchanted by the glance sliding through the curtain to see the imprecise, that ex-timate, the mixture of exterior and intimate that the unfocused allows us to reach to read some writings full of thoughts without letters, resting in the innumerable cuts of the black and seeing Life in Rose.
Carla Padín
(Catalog text, 2017)